Comprar joyas debería ser sencillo, pero no siempre es fácil saber qué se está adquiriendo. Detrás de los precios bajos y las tendencias rápidas, gran parte de la industria de la joyería de moda rápida se basa en prácticas que dañan a las personas, al medio ambiente e incluso a quien las usa.
La moda rápida prioriza la velocidad y el costo sobre la calidad y la responsabilidad. Muchas piezas están hechas con metales tóxicos como el plomo y el cadmio, sustancias que pueden causar serios problemas de salud con el tiempo. Los trabajadores que fabrican estas joyas están expuestos a estos materiales diariamente, a menudo sin la protección adecuada, y los mismos riesgos se trasladan al cliente.
La calidad es otro problema. Los metales baratos y la mala mano de obra hacen que las piezas se empañen, se rompan o pierdan su baño rápidamente. Cuando esto sucede, suelen desecharse, lo que contribuye a la acumulación de residuos en los vertederos.
El costo ambiental es alto: se utilizan enormes cantidades de agua y energía en la producción, junto con importantes emisiones de carbono. La fabricación a menudo contamina las vías fluviales y contribuye a la deforestación, y muchos trabajadores están mal pagados y trabajan en condiciones inseguras.
Cómo hacemos las cosas en LaLa Line
En LaLa Line, cada pieza se elabora a mano en pequeños lotes, utilizando materiales elegidos tanto por su calidad como por su sostenibilidad.
No se trata de comprar más, sino de comprar mejor.